10 beneficios psicológicos de viajar

¿Quién no disfruta de un buen viaje a una ciudad o país en el que nunca había estado?

Viajar es una gran motivación, además de una fuente de alegría, reflexión y autodescubrimiento. Viajar nos permite explorar nuevos climas y culturas, sumergirnos en ellos y estimular nuestra mente.

1. Aumenta tus habilidades comunicativas y sociales

Si siempre has querido conocer gente nueva y hacer amistades, debes tener en cuenta que viajar te brinda la mejor oportunidad para que conectes con otras personas. Estando en un lugar desconocido, es muy probable que te animes a hablar con gente y desarrolles así tus habilidades sociales.

No te preocupes si durante los primeros días te cuesta un poco dirigirte a personas que te encuentres en el camino. Una vez superado el medio escénico, seguro que vas a poder conocer a personas excepcionales que dotarán de sentido tu experiencia. Hasta puede que hagas amigos y vuelvas al cabo de un tiempo para visitarles, o les recibas en tu propia casa.

2. Abre tu mente y amplía tus horizontes

Viajar es la mejor solución para deshacerse de estereotipos y prejuicios. De hecho, se suele oír eso de “viajar es la mejor cura contra el racismo”. Los prejuicios nos hacen sentir recelo ante personas por motivos irracionales, y nos alejan de la posibilidad de conectar con gente nueva.

Cuando estamos de expedición a una nueva cultura, nos daremos cuenta de que algunos de estos pensamientos no estaban fundados. Descubriremos gentes y costumbres nuevas que merecen nuestro aprecio, ayudándonos a abrir nuestra mente y a relacionarnos de una forma más amable con todo tipo de personas.

3. Favorece el autodescubrimiento

Realizar un viaje emocionante es la mejor forma de conocerse a uno mismo. Abandonamos temporalmente nuestro contexto diario y visitamos un entorno totalmente distinto, lo que nos puede ayudar a tomar perspectiva sobre quiénes somos y qué queremos en la vida.

Además, viajar nos puede dar un nuevo enfoque vital, descubriendo cosas que no sabíamos que nos gustaban.

4. Te hace más feliz

Las experiencias que vivimos durante los viajes nos hacen segregar distintas hormonas de la felicidad, como por ejemplo las endorfinas. Cuando estamos fuera de casa olvidamos las preocupaciones y obligaciones laborales y familiares. Durante un viaje realizamos actividades que nos gustan y que promueven que nos relacionemos con otras personas.

Todo esto juega a favor de nuestro bienestar psicológico.

5. Te aleja del miedo y de las inseguridades

El miedo es una sensación que nos paraliza. Y, como afirman muchos expertos, la mejor forma de superar los miedos es enfrentándose a ellos. Una vez tomamos consciencia de que los miedos solo están en nuestra cabeza, poco a poco vamos relativizándolos y desterrándolos.

Seguramente, antes de emprender un viaje a un destino lejano y desconocido tengas miedos e inseguridades como por ejemplo: “¿Me voy a sentir solo?”. E incluso, dependiendo del destino que elijas, puedes sentir que te arriesgas a que te roben por la calle o a no poder entender a la gente si tienes cualquier problema.

La realidad es que exponernos a los miedos es la mejor forma de superarlos. Muchas personas han ido de viaje antes y solo a una minoría les ha pasado algo grave. Date la oportunidad de conocer una nueva cultura y superarás tus inseguridades.

6. Te hace replantear muchas cosas

Pasar tiempo fuera de casa puede ampliar tu forma de ver las cosas y la vida en general. Puede que se modifiquen tus prioridades, que en adelante le des menos importancia a las cosas materiales y valores más otras cosas que antes no valorabas.

7. Favorece que seas más empático

Cambiar de contexto y sumergirse en una nueva ciudad y en una cultura hasta ahora desconocidate ofrece la posibilidad de relativizar tus problemas cotidianos y ponerte en la piel de otras personas que, tal vez, tengan una vida mucho más complicada que la tuya.

Esto puede favorecer que seas más empático y que seas capaz de valorar que otras personas puedan tener sistemas de valores distintos.

8. Reduce el estrés y la ansiedad

El estrés es la pandemia del siglo XIX en los países occidentales. Las exigencias laborales, las prisas y el ritmo de vida frenético nos causan un malestar latente que, tarde o temprano, se manifiesta a través de cuadros de estrés. Cuando emprendemos un viaje, desconectamos de todas estas angustias diarias y nos enfocamos a vivir el presente, relajándonos en la piscina, visitando playas paradisíacas, conmoviéndonos con la belleza de los paisajes… Nos centramos en el momento y no estamos pendientes de ninguna reunión ni de cumplir con las rutinas laborales.

9. Potencia tu capacidad para resolver problemas

A lo largo de un viaje, nos obligamos a salir de nuestra zona de confort y debemos afrontar ciertas situaciones y contextos que requieren de una mayor implicación. Vivirás ciertas experiencias en que deberás tomar decisiones y resolver problemas.

Es probable que te pierdas por las calles que no conoces, que vayas con el tiempo justo a los sitios y que debas comunicarte con oriundos que no hablan tu idioma. En resumen, a lo largo de la odisea vas a tener que resolver varios problemas y situaciones complicadas que se te presentarán, y esto te ayudará a mejorar esta capacidad.

10. Aprendes de forma constante

Vivir experiencias únicas en entornos distintos a los que estamos acostumbrados nos proporcionan aprendizajes y conocimientos que nos mejoran como personas. Nos da otra visión sobre las cosas, sobre las relaciones, sobre la religión, sobre la forma en que las distintas culturas afrontar la vida.

Además, el hábito de viajar nos proporciona las herramientas para que podamos cuestionarnos nuestro día a día, y nuestros valores más arraigados. Conocer cosas nuevas nos potencia habilidades y capacidades que teníamos latentes, y desarrolla nuestro espíritu crítico.

¡Así que ya lo sabes! Te esperamos del 9 al 12 de mayo en el WTC de la CDMX.

De beetrendy Tips